MORIA

‘Moria es un infierno’, ‘Bienvenidos al paraíso’, ‘Bienvenidos a la prisión’, así se refieren a este campo las personas que están atrapadas allí y las que lo han podido visitar. Se encuentra en las isla de Lesbos, una de las más cercanas a la costa turca y a la que llegan centenares de refugiados y migrantes que escapan de sus respectivos países para encontrar asilo en Europa. Muchos llegan al norte, aunque también algunos botes han llegado al sur de Lesbos o en las playas que se encuentran cerca del aeropuerto.

Para más información de voluntariado en Lesbos ir al grupo de Facebook: Information Point for Lesvos Volunteers

Mapa de Lesbos

Existe una página web realizada por una ONG noruega que explica detalladamente con números y estadísticas la situación de las islas griegas, así como el número de botes que llegan cada semana a cada isla. Para más detalles consulta su página web AEGEAN BOAT REPORT: https://aegeanboatreport.com/

Pese a que más de la mitad de los botes que salen hacia las islas griegas son detenidos por la guardia costera turca, en el análisis del mes de Octubre de 2019, llegaron 270 botes a las islas griegas durante dicho mes, un 12,6% menos que en Septiembre. Lesbos fue la isla donde más botes llegaron (88), aunque menos que en el mes pasado (123).

Aún así, si comparamos con Octubre de 2018, la población que ha llegado a las islas ha aumentado un 126%. En Octubre de el año pasado llegaron a Lesbos 1.256 personas y, en cambio, este año 3.375.

La capacidad oficial de las islas griegas es de 9.209 personas y durante el mes de Octubre de este año había 35.787 personas, es decir, un exceso del 288.6%. Casi la mitad (47%) se encuentran en Lesbos.

Aunque se han transferido al continente 4.958 personas durante Octubre de 2019, de las cuales 1.743 estaban en Lesbos, las llegadas a las islas han sido casi el doble de las transferencias.

Recalcar que las transferencias totales al continente han disminuido durante la última semana de octubre respecto a la previa, aumentando también la población en las islas, siendo en la isla de Lesbos actualmente de alrededor de 17.000 personas.

Señalar que el 35% de la población que llega a las islas son niños/as.

Por último, destaca el número de botes que llegan a las islas griegas y el número de botes que son detenidos por la policía y la guardia costera turca durante este mes de Octubre: el más alto registrado desde 2015.

Una vez estas personas llegan a tierra, sus chalecos salvavidas son retirados y amontonados en el campo conocido como ‘Lifejacket Graveyard’, en el norte de la isla, el cual se ha convertido en un símbolo de esperanza pero también un recuerdo a aquellos que murieron en el mar y que demuestra cómo miles de personas tienen que huir de su país, sin tener ninguna opción, para buscar una vida mejor.

Lifejacket Graveyard

La sensación que uno tiene al llegar a este sitio es conmovedora, y más si uno va solo, pasando por el cautivador pueblo de Molyvos.

De allí, son transferidos normalmente a un campo provisional al norte de la isla, cerca de Skala Sikamineas y a la mañana siguiente trasladados al campo de Moria, donde tienen su primer contacto con alguna médica, si tienen suerte, desde que salen de Turquía, aunque muchos llevan sin ver a una profesional de la salud en meses.

En la imagen, se ve el campo de Moria primario al fondo y a su alrededor el Olive Grove, un antiguo campo de olivos que se ha llenado de tiendas por la falta de espacio dentro del campo.

Campo de Moria

Al llegar al campo impresionan las paredes del antiguo cuartel militar, con barrotes y verjas a todo su alrededor, como si fuera una prisión. De hecho, dentro del mismo campo hay una prisión. El primer día choca el contraste al ver la situación a la que uno no está acostumbrado.

El bus de la imagen trae a los refugiados y migrantes que llegaron durante el día anterior y que aparca cada mañana enfrente de la clínica. Al bajar de este les llevan en un recinto en el que esperan para ser registrados.

El campo supera ya las 14.000 personas en Octubre de 2019.

Llama la atención la cantidad de niños/as que ves bajar solos del bus, más de la mitad son mujeres y niños/as. Más tarde, si das una vuelta por el campo ves las pésimas condiciones en las que viven.

Algunos tienen la “suerte” de vivir en un contenedor compartido con varias familias, otros ni siquiera tienen tienda y la única opción es dormir a la intemperie sin colchón, a la espera que les den una en varios días.

Además, las tiendas no solo se acumulan dentro del campo, sino que el bosque que lo rodea se ha llenado de múltiples tiendas de ellas, y estas no son ni siquiera impermeables.

Muchos, al ver que las tiendas que facilitan no tienen la capacidad para albergar a una familia, se han tenido que construir por su propia cuenta una “casa”, teniendo que pagarse el material de su propio bolsillo.

Viendo la escasa comida que dan, algunos han iniciado su propio negocio dentro del campo e incluso fuera, donde vemos en la fotografía de arriba a la derecha cómo preparan hogueras para hacer pan que más tarde venderán entre los vecinos.

Estas son las condiciones sanitarias con las que sobreviven en Moria. El domingo destaca por la gran cantidad de basura que hay en cada esquina, sin exagerar, mientras ves a los niños/as jugando entremedio de la basura. Las condiciones higiénicas son pésimas. El gobierno griego tiene contratados a empleados encargados de la limpieza en el campo, sin embargo, como muestran las imágenes, el trabajo no es realizado.

Además, impresiona la cantidad de colas que tienen que hacer para todo: para el médico, para el baño, para la comida, etc… se pasan todo el día haciendo colas y muchos vienen al médico pidiendo informe conforme no pueden estar en la cola por dolores lumbares, y no se nos está permitido hacer ese tipo de informes en la ONG con la que colaboro.

Para lavar la ropa, como os imagináis, también hay que hacer cola durante horas, y para secarla allá donde se pueda colgarla es útil.

Esta imagen pertenece a la pared que rodea una parte de la Clínica.

La electricidad, al igual que el agua, solo se suministra durante unas horas al día, por lo que la mayoría de personas viven sin luz en los contenedores y tiendas. Actualmente hay una ducha por cada 506 personas en Moria.

Las siguientes imágenes muestran la comida que recibe una familia tras esperar durante horas en la cola: 7 huevos, 2 tomates y 3 piezas de pan seco y duro. Todavía tengo presente al anciano que sin dientes me preguntaba cómo podía comer ese pan.

Paseando por el campo te das cuenta de la gran cantidad de niños/as que hay. Se intenta localizar a aquellos más vulnerables y trasladarlos a un recinto más seguro. Sin embargo, no todos son detectados, pues hay varios que no salen de la tienda durante meses.

A pesar de la situación, la gente de Moria mantiene un espíritu de optimismo y de esperanza, no les queda otra, eso o hundirse en la más profunda depresión y el suicidio. Y mientras se así, Moria seguirá estigmatizando a Europa.

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